Miengo

La localidad de Miengo se encuentra en la zona costera central de la región, a 21 kilómetros de Santander y entre los términos de Piélagos, con el que linda por el este, y Suances, con el que se comunica por el oeste. Dos ríos discurren a ambos lados ejerciendo, con su cauce, como límites naturales del municipio: el Pas, que desemboca en Mogro formando la ría a la que da nombre, y el Saja-Besaya, cuyas aguas unidas en un mismo cauce en Torrelavega salen al mar entre Cuchía y Suances, dando lugar a la ría de San Martín de la Arena.

Entre una y otra se extiende el término de Miengo, ocupando una superficie de 24 km², en los que se asienta una población de más de 3.800 habitantes, repartida en los núcleos de Bárcena de Cudón, Cuchía, Cudón, Gornazo, Mogro y la capital municipal: Miengo.

HISTORIA

En la Alta Edad Media Miengo formaba parte del antiguo “Honor de Miengo”, uno de los distritos que integraba la Merindad de las Asturias de Santillana, cuyo sobrenombre significaba que dicho territorio había sido entregado por el rey a algún señor para que se encargara en su nombre de la administración pública. Éste es el único término que ha conservado esta denominación medieval, adoptada desde el siglo XII para el conjunto de sus aldeas: Mogro, Cuchía, Cudón, Gornazo y Bárcena.

En el siglo X Miengo dependía de los condes de Castilla, Garci Fernández y su mujer doña Ava, hija del conde Raimundo de Ribagorzo. Fruto de este matrimonio nacieron ocho hijos, entre ellos el futuro conde Sancho García y la primogénita doña Urraca. Precisamente, en manos de esta última quedó el patrimonio que Garci Fernández donó en el año 978 a la Abadía de Covarrubias, un señorío feudal con un marcado carácter religioso donde primero las infantas y luego los abades ejercían su autoridad omnímoda, tanto en lo eclesiástico como en lo civil. Su jurisdicción se extendía por distintos lugares de las actuales provincias de Burgos, Palencia, Álava, Logroño, Santander y hasta en las Asturias de Santillana. Entre los pueblos que abarcaba figuraban Miengo y Cuchía.

En 1011 el conde Sancho y su esposa donaron definitivamente estas tierras al monasterio de Oña, creando así para su hija, la infanta Trigidia, un señorío monástico más importante aún que el que su antecesor fundara en Covarrubias. Este poder se mantuvo hasta el siglo XV, momento en el que este territorio quedó en manos de la Casa de la Vega. La implantación del régimen señorial causó un gran malestar entre las gentes de la “Honor de Miengo”, que llegaron incluso a recurrir a la Justicia Real para reclamar su condición de tierras realengas. Con esta finalidad, en el siglo XVI se adhirieron al Pleito de los Valles, que se prolongó durante 150 años hasta que lograron recuperar su condición de behetría de mar a mar y la posibilidad de elegir así a su señor.

Cuando se instituyeron los ayuntamientos constitucionales, en 1822, Miengo se estableció como tal, con la denominación y los límites que mantiene en la actualidad.

NATURALEZA

La costa de este municipio concentra una gran riqueza natural. Junto a los acantilados y fruto de la acción erosiva del mar sobre éstos, se elevan pequeños islotes, que constituyen otro de los elementos que caracterizan su litoral. La Conejera, la mayor de un grupo de islas situadas frente al cabo Punta del Cuerno, es la más destacada por su gran interés paisajístico, geomorfológico y ornitológico. Próxima a ella, se encuentran las de Solita, Casilda y la Isla Segunda. Además, los cabos que forma la tierra al adentrarse en el mar alternan con las playas y los tramos de acantilados. Junto al mencionado Punta del Cuerno, figuran los de Punta del Águila, frente a las dunas de Liencres y Pico de la Barra, en Cuchía. 

Los montes existentes en el municipio son de pequeña altitud, siendo los más importantes El Cueto (171 m) y El Humilladero (115 m), ambos situados en Mogro, y Centinela (101 m), en Cuchía. El resto son pequeñas cotas, como Lanchas, La Encina, Sierra, Cotero, etc.

Miengo está enmarcado por la desembocadura de los dos ríos más importantes de Cantabria: el Pas y el Saja-Besaya. El primero encuentra en Mogro su lugar de escape hacia el mar a través de la ría Abra del Pas. Se encuadra dentro del territorio del Parque Natural de las Dunas de Liencres, hallándose esta extensión dunar en su margen derecha.

Por el otro extremo del municipio, el río Besaya, que en su camino hacia la costa une sus aguas al Saja en Torrelavega, sale al mar en la desembocadura de Suances a través de la ría de San Martín de la Arena. Ambos ríos son de régimen pluvial, siendo su caudal más abundante entre diciembre y marzo, época en la que son más intensas las precipitaciones.

PATRIMONIO ARTÍSTICO

En Miengo se localizan dos importantes yacimientos arqueológicos las cuevas de Cudón y La Pila, en Cuchía. La cueva de Cudón fue descubierta a principios de la década de los treinta del pasado siglo XX. Custodia varios depósitos con restos materiales del Paleolítico Inferior, Medio, Superior, Prehistoria Reciente, Romano, Tardoantiguo y Medieval. Así mismo alberga un gran número de manifestaciones artísticas tanto paleolíticas como de épocas más tardías. De arte paleolítico se han documentado más de dos centenares de representaciones, entre las más antiguas se cuenta un conjunto de pinturas rojas y grabados, representando en ambos casos motivos sencillos. Destacan por su abundancia los puntos pequeños realizados con los dedos, que aparecen agrupados en dos y tres, o de forma aislada; y varios paneles de macarroni abstractos, descubiertos en 1963, que generalmente representan motivos lineales curvos, algunos de gran tamaño. La cronología de las manifestaciones podría remitir al periodo Gravetiense, dentro del estilo II de Leroi-Gourhan.
Así mismo, se han identificado 1.300 paneles de marcas negras de motivos abstractos, algunos complejos, varios antropomorfos y un ave de gran tamaño. Su cronología se orienta a la Edad Media. También se considera medievales a varios paneles grandes de incisos finos realizados sobre la calcita descalcificada del techo, en el denominado «Laminador de los Grabados», donde, además de motivos abstractos de difícil significación, se han catalogado tres pentágonos y dos enrejados o dameros. La cueva de Cudón fue declarada Bien de Interés Cultural en 1998.

En lo que respecta a la cueva de La Pila, desapareció por completo en 1988 tras ser excavada de urgencia entre 1982 y 1985 ante la amenaza del avance de la cantera de la empresa Solvay, dedicada a la extracción de caliza. El yacimiento paleolítico se componía de niveles magdalenienses y azilienses, proporcionando una magnífica colección de arpones, azagayas, cinceles y colgantes, algunos decorados. También contenía una serie de paneles con manifestaciones de arte parietal paleolítico.

PATRIMONIO CIVIL

En el ámbito civil Miengo cuenta con impresionantes casonas erigidas en la Edad Moderna como el palacio de Herrera, también conocido como palacio de la Dehesa, una construcción del siglo XVII, situada en el barrio del Campo, formada por torre de tres alturas con cubierta a cuatro aguas y edificio adosado, con hastial lateral escalonado y rematado con pináculos. Cuenta con varias piezas armeras como el escudo plasmado en la portalada en arco de medio punto de acceso a la finca. Perteneció a Francisco de la Torre Herrera, caballero de Santiago y, en 1690, secretario del Rey en la Secretaría de la Guerra y el Consejo de Su Majestad. También tres plantas y cubierta a cuatro aguas presenta la casa-torre de Corro, una edificación del siglo XVIII ubicada en el barrio de Monte, en Mogro. 

Este municipio cuenta también con algunos ejemplos de arquitectura civil de la transición del siglo XIX al XX, como la casona regionalista de Torre, en el barrio de Somo, en Miengo; y la casa de Amparo Rial, en el barrio de Peñas Blancas, también en Miengo, de estilo pintoresquista inglés, obra del arquitecto montañés Javier González de Riancho. Está formada por diversos volúmenes prismáticos y miradores poligonales, con tejados de vertientes muy inclinadas.

PATRIMONIO RELIGIOSO

Como exponentes de la arquitectura religiosa de Miengo destacan la iglesia San Martín (Mogro), San Miguel (Miengo), Nuestra Señora (Bárcena de Cudón) y la iglesia parroquial de Cuchía.

San Martín de Mogro se comenzó a edificar en el siglo XV, época a la cual se remontan los canecillos del presbiterio. Tiene una nave rectangular de tres tramos, ábside de tradición gótica y una torre del siglo XVI adosada a la izquierda de su fachada principal. Todo el templo está construido en muros de mampostería con sillería en los contrafuertes, esquinales y cercos de vanos. Custodia una notable escultura del Santo Entierro de finales del siglo XVI. 

San Miguel, situada en la plaza del ayuntamiento de Miengo, data del siglo XVI. Es una iglesia de una nave, con ábside cuadrado y torre prismática anexa. En su fachada principal tiene un pórtico que alberga la puerta de ingreso adintelada. La nave está realizada en piedra de mampostería, mientras que el ábside, la torre y la capilla son de sillería. En el lado de la epístola se abre la capilla de Herrera. En cuanto a las parroquiales de Cuchía y Nuestra Señora de Bárcena de Cudón, se trata de sencillos templos cuyo origen se remonta al siglo XVI.

Otras construcciones religiosas localizadas en este municipio son San Nicolás, en Gornazo, del siglo XVII, del estilo barroco; el santuario de la Virgen del Monte de Mogro, iniciada hacia 1658 se completó con un camarín y una capilla mayor hacia 1708, custodia un retablo mayor del siglo XVIII; y la iglesia parroquial de Cudón, una construcción neorrománica erigida en 1903.

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